
En De Cecco degustar la pasta es el último sublime placer. La degustación es un rito de los sentidos, donde vista y olfato se unen al gusto para crear una auténtica experiencia de degustación. El rito se realiza en distintas fases, hasta llegar a la cúspide que transmite al degustador la verdadera conciencia del acto de degustación.
Pero, ¿cómo hay que degustar un buen plato de pasta?
Después de cocer la pasta, respetando su tiempo de cocción, se cuela sin condimento en un plato y se comprueba el aroma suave del trigo mientras aún humea, observando el típico color que tiene que ser el amarillo paja de la sémola.
Entonces se pasa a la degustación en sí que se hace con la pasta sin condimento, saboreando su sabor, la firmeza de la cocción y la agradable rugosidad que hacen que la pasta De Cecco sea inconfundible.
Prueba a hacer lo mismo con otras pastas y descubre las diferencias.
Con un chorro de aceite la degustación de la pasta cocida llega al culmen: con todos los sentidos estimulados, la pasta asociada a su condimento más natural, reproduce en el degustador la verdadera experiencia gastronómica que hace que este alimento sea el protagonista de la tradición alimentaria italiana.